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HISTORIA DE LA MINA

Periodo prehistórico

En pequeños recipientes de arcilla, en sencillos hogares, se hervía antaño la salmuera: el agua salada obtenida de las fuentes. Con este sencillo método se obtenía la sal ya en tiempos del Neolítico. De esta época proceden las herramientas para la producción de sal más antiguas de Europa Central, descubiertas en la aldea de Barycz, cerca de Wieliczka.
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En las épocas siguientes el secreto de la producción de sal se transmitió de generación en generación y las personas encargadas de esta tarea se convirtieron en un grupo profesional especializado. La sal obtenida servía como producto para conservar la carne y el pescado, con el tiempo se convirtió en una forma de pago en los intercambios comerciales con los pueblos que no disponían de esta valiosa materia prima. 

Siglos XI-XIII

Entre los siglos XI y XII, cuando las fuentes de agua salada empezaron a agotarse y desaparecer, se inició una búsqueda activa de la salmuera mediante la construcción de pozos. El agua salada se extraía desde los pozos a la superficie y a continuación se hervía en recipientes de hierro hasta que se obtenía sal evaporada pura. En aquella época se desarrolló toda la región de Wieliczka, existían ya aquí tres asentamientos habitados, dos iglesias de piedra, florecieron el comercio y la artesanía. 

En el siglo XIII, al excavar uno de los pozos de salmuera, se llegó por casualidad a los primeros nódulos de sal gema. El descubrimiento de esta valiosa materia prima resultó ser revolucionario. Permitió obtener sal por métodos mineros: el primer pozo que llevaba bajo tierra se horadó ya en la segunda mitad del siglo XIII. ¿Quién hizo esto? Los últimos estudios sugieren que la extracción la llevaron a cabo especialistas locales, pero que la tecnología procedía de Europa Occidental.

Siglos XIV-XV

 Casimiro III fue el único rey polaco que recibió de las generaciones posteriores el sobrenombre de el Grande. ¡No fue por casualidad! Se dice de él que encontró una Polonia de madera y dejó una de piedra. Sin embargo, menos frecuentemente se recuerda que no podría haber hecho eso si no hubiera sido por los ingresos de la extracción de sal, que por aquel entonces suponían hasta 1/3 de los ingresos del tesoro real. Los altos beneficios obtenidos de la extracción de sal permitieron, por ejemplo, fundar la Academia de Cracovia, la primera universidad de Polonia. Este mismo soberano, al emitir en el año 1368 los Estatutos de las Salinas de Cracovia, puso en orden las antiguas leyes y tradiciones mineras, con lo que garantizó a la Mina décadas sucesivas de desarrollo estable.

A finales de la Edad Media trabajaban en Wieliczka 300-350 personas y la producción anual de sal llegaba a las 7-8 toneladas. Y aunque es difícil evaluar la importancia de la extracción de sal para la economía medieval de Polonia, desde la perspectiva que nos da el tiempo sabemos que, en comparación con épocas posteriores, la mina medieval no funcionaba aún a su escala máxima. La extracción seguía teniendo un carácter estacional, tan solo se trabajaba los meses en los que no se realizaban trabajos agrícolas. Hasta finales del siglo XV existían en la Mina tan solo cuatro pozos mineros y un nivel subterráneo.

Entonces Wieliczka ya estaba rodeada de un halo de fama y los primeros visitantes bajaban a las profundidades. El primer turista del que conocemos nombre y apellido fue Nicolás Copérnico. Visitó la Mina posiblemente en el año 1493 y, en conmemoración de este evento, en la cámara que lleva su nombre se ha levantado en la época actual una monumental figura de sal del genial astrónomo. Es posible admirarla durante el paseo por el Itinerario turístico.

 

Siglos XVI-XVIII

Estos tres siglos fueron un tiempo de cambios dinámicos. La Mina pasó a tener un ritmo de trabajo durante todo el año. El desarrollo requirió la contratación de un número cada vez mayor de especialistas de diferentes campos: por ejemplo, geómetras, responsables de la realización de diferentes medidas. Aparecieron entonces los primeros mapas de los subterráneos. Entre los más famosos cartógrafos de Wieliczka se menciona principalmente a: Marcin German, autor de los primeros mapas conservados de los años 30 del siglo XVII y Jan Gotfryd Borlach, que dibujó mapas, pero también fue uno de los mejores administradores de la empresa. En el siglo XVI se inició la búsqueda de sal por debajo del primer nivel y a mediados del siglo XVII la Mina ya llegaba al tercer nivel. 

No solo la sal gema era entonces la principal fuente de ingresos. También se producía una gran cantidad de sal en las salinas en la superficie, donde en hornos especiales se evaporaba la salmuera. Debido a la enorme escala de la producción se produjo un déficit de leña en los alrededores de Cracovia. Se empezó, por lo tanto, a traer esta materia prima de otros lugares. Pero como esto resultó ser muy penoso, simplemente se transportaba el agua salada incluso a ciudades muy lejanas, como Toruń, para allí transformar la salmuera en sal. La falta de madera también dificultaba el trabajo de los mineros, ya que no podían levantar entibaciones: protecciones de madera de las excavaciones subterráneas. Finalmente, ante estas complicaciones, en el año 1724 se renunció a la producción de sal a partir de salmuera y se trabajó exclusivamente por métodos mineros. 

En aquellos tiempos cada viajero que deseaba visitar los subterráneos debía obtener un permiso personal del rey. A pesar de esto, el número de turistas crecía continuamente y Wieliczka era descrita cada vez con más frecuencia en la literatura europea. Las narraciones de eminentes científicos, viajeros y diplomáticos presentaban la Mina como un lugar excepcional e importante.

Periodo de las particiones

En el año 1772 tuvo lugar la primera partición de Polonia. Tres potencias limítrofes, Rusia, Austria y Prusia, tomaron el control de una parte de la República, provocando un desplazamiento de las fronteras. Wieliczka se encontraba entonces en las tierras de la Monarquía de los Habsburgo.

A pesar de la ausencia de un estado polaco, la Mina siguió desarrollándose. Los nuevos administradores planificaron un desarrollo a largo plazo, no escatimaron dinero en seguridad, le dieron gran importancia al estado técnico de los equipos y el equipamiento. Se comenzó, por ejemplo, la extracción con ayuda de pólvora, se construyó una línea de ferrocarril subterránea, se puso en funcionamiento una máquina de extracción de vapor y una central eléctrica junto a la mina, además de recuperar la producción de sal en una moderna salina. 

La atención que los austriacos dedicaron a la Mina no era en absoluto casual. «Wieliczka»  era entonces el mayor centro de producción en Galicja y una de las mayores empresas de todo el imperio.

Los nuevos administradores también supieron aprovechar el gran interés de la Mina. En este periodo el turismo se convirtió en una gran fuente de ingresos para la empresa. Se llevaron a cabo numerosas inversiones, cuyo objetivo era aumentar el flujo turístico, también se ofrecieron diferentes tipos de servicios. Desde el año 1868 se pudo visitar parte del itinerario en un tren tirado por caballos. Se organizaban para los visitantes demostraciones que cortaban la respiración: por ejemplo, la carrera diabólica, es decir, una bajada de mineros por una cuerda. Se preparaban paseos en barca por el lago de salmuera. Durante la visita se iluminaba el camino con antorchas, tocaba la orquesta minera, había también exhibiciones de fuegos artificiales.

En el año 1774 se introdujeron libros de visitantes, en los que estos se anotaban. Se han conservado hasta hoy día y son una valiosa fuente histórica: gracias a ellos hoy se puede conocer el antiguo flujo turístico y seguir su aumento en las décadas siguientes. Mientras a finales del siglo XVIII el número de visitantes era de varias decenas de personas al mes, a principios del siglo XX ya eran incluso cien personas a la semana. Entonces los visitantes eran burgueses: comerciantes adinerados y funcionarios de alto nivel, magnates seculares y eclesiásticos, miembros de linajes aristocráticos y reales.

Una categoría de turistas aparte eran entonces los polacos que llegaban aquí desde los territorios de las tres particiones. La Mina, la mayor empresa de la antigua República, era un símbolo y un monumento del antiguo esplendor del país. Se visitaba Wieliczka «para reconfortar corazones» y la visita era un tipo de manifestación política, un acto de patriotismo y un testimonio de apego a los valores nacionales.

Los veinte años de entreguerras

Tras el final de la Primera Guerra Mundial y la recuperación por Polonia de la independencia la Mina volvió a convertirse en propiedad del Tesoro Público de Polonia y pasó a estar bajo administración polaca. Se trataba de un momento soñado, que habían estado esperando durante unos 150 años los habitantes de Wieliczka y los mineros que trabajaban bajo tierra. De manera simbólica se cambiaron entonces los nombres de los pozos y excavaciones, por ejemplo, el Pozo de la Emperatriz Isabel pasó a llamarse Pozo de Santa Kinga. 

En el periodo de entreguerras la producción y el comercio de sal eran una actividad muy rentable y en los momentos cumbre la extracción alcanzaba las 203 000 toneladas anuales. El periodo de entreguerras fue un periodo de estabilización para la mina, de implantación de un mayor desarrollo y de ampliación de la mina como centro de producción, pero también de desarrollo de su función turística y terapéutica.

Durante los veinte años de entreguerras (1918-1939) visitaron los subterráneos de Wieliczka unas 120 000 personas. Una novedad entonces fue la organización en la Mina de diferentes tipos de eventos ocasionales, en particular: encuentros, descensos, fiestas conmemorativas. Continuando la tradición de la I República, se invitó bajo tierra a numerosos ilustres personajes extranjeros: soberanos, políticos del más alto nivel y diplomáticos, a los que se quería demostrar la magnitud de la empresa.

Tras el año 1945

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial se desarrolló un sistema de lixiviación, es decir, de obtención de salmuera mediante la disolución de rocas salinas en agua, al que se volvió tras el final de la guerra. Tras la Segunda Guerra Mundial, que se inscribió en la historia de la mina con una extracción incrementada, llegó un momento muy difícil para la mina. Los años 40 y 50 se caracterizaron por un aumento de la producción sin importar el precio, sin cuidar de su protección.

La mina se desarrolló entonces de forma muy dinámica y en dos vías. La producción de sal aumentó de forma constante, para alcanzar en los años 70 del siglo XX su máximo nivel. El flujo turístico era cada vez más importante, aumentó la conciencia de la importancia cultural de la planta. Poco a poco nació la idea de que la conservación de la Mina para las generaciones futuras podía ser una tarea con un peso mucho mayor que la producción industrial de sal y los beneficios actuales.

Definitivamente la mina se amplió hasta IX niveles, la profundidad máxima son 327 m. En el año 1964 finalizó totalmente la extracción de sal gema en Wieliczka a favor de la producción industrial de sal evaporada por el método húmedo.

El año 1978 resultó ser esencial para la historia contemporánea de la mina, con motivo de la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO, así como el año 1992 (fuga de agua en la galería Mina). Estos acontecimientos demostraron que la antigua mina era un monumento inapreciable, que exigía un cuidado y una protección especiales. En 1996 se tomó la decisión de acabar con la producción industrial de sal en Wieliczka. Desde el año 1976 la Wieliczka subterránea figura en el registro de monumentos y en el año 1994 fue reconocida por el presidente de la República de Polonia como Monumento de la Nación.

La Mina hoy

El fin de la producción no significa que bajo tierra ya no trabajen mineros. ¡Todo lo contrario! Cada día varios centenares de mineros cuidan continuamente para que la Mina sea un lugar seguro y perdure en el mejor estado para las futuras generaciones. Los mineros protegen las regiones antiguas de la mina, rellenan los llamados huecos de excavación en sus partes modernas, se encargan de la protección frente a las fugas de agua dulce. También se siguen preparando nuevas atracciones para los turistas: se renuevan las cámaras, galerías y pozos antiguos.

A lo largo de la historia ha cambiado la forma de pensar en la Mina de Sal «Wieliczka», que de una planta industrial se transformó en una atracción turística famosa en todo el mundo, un lugar de eventos poco comunes y un balneario.

En la actualidad la mina de sal de Wieliczka también figura con frecuencia en los planes de visitas oficiales de políticos, soberanos, miembros de familias reales. Reyes y reinas, príncipes y princesas, dirigentes de países, artistas, autoridades científicas vagan por las galerías de la mina y están de acuerdo en afirmar: bella, sorprendente, una de las maravillas del mundo. Cada año casi 2 millones de visitantes de todo el mundo visitan los subterráneos de sal. 

Hoy el objetivo más importante que se plantean los mineros que trabajan aquí es conservar para las futuras generaciones y poner a disposición de la sociedad un monumento de la historia y la cultura de la Nación Polaca, un monumento único del patrimonio natural mundial y de la técnica, así como un lugar de culto. Su trabajo es la continuación del de decenas de generaciones de mineros libres y preparados, cuyas tradiciones quieren mantener y desarrollar. 

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