Las historias musicales

La Representativa Orquesta de Viento de la Mina de Sal “Wieliczka” existe desde 1830. Su larga historia está llena de eventos, celebraciones oficiales, anécdotas graciosas o episodios conmovedores.

El último Dios Bendiga en la República Popular de Polonia

En nuestro pasado aún bastante reciente había muchas situaciones absurdas. Tan absurdas que hasta espantosas. Los disparates de comunismo nos acompañaban durante toda la vida, y a veces hasta después. Una vez, por allí en los 70, en Wieliczka hubo… dos funerales. Un difunto, un ataúd, una tumba, pero dos funerales. La viuda se enteró de que el llamado “funeral estatal” no iba a costar nada. Hubiera sido una pena no aprovecharlo. Se celebró pues, en el cementerio, una ceremonia fúnebre “de partido”. Hubo flores y lágrimas, y luego la viuda pidió que la dejasen sola. Quiso despedirse de su marido en silencio y tranquilidad. Cuando se fueron los camaradas, el ataúd enseguida volvió a la capilla. Aquel día la orquesta minera tocó dos veces – en el funeral estatal, y luego en el cristiano.

La procesión

Kopalnia Soli "Wieliczka"A finales de los 70 la orquesta minera empezó a tocar durante las procesiones que iban desde Wawelu hasta la iglesia en Skałka. Durante las celebraciones de Corpus Cristi los músicos de la mina de Wieliczka llevaban la procesión desde Wawel hasta la Plaza del Mercado. Józef Wandas preparó un juego de obras seleccionadas especialmente para esta ocasión, y la orquesta las tocaba durante la fiesta del 8 de mayo y la del Corpus. Los artistas de la mina no podían aparecer oficialmente en sus uniformes durante las celebraciones religiosas, pero extraoficialmente muchas personas mantuvieron suficiente sentido común para encontrar justificación satisfactoria para los pesados camaradas pedantes.

Trombón que no quiso emigrar

En la segunda mitad de los 80 la orquesta fue a Alemania Occidental. Dio conciertos en Baviera, visitó Munich, Augsburg, Lanzberg y otras ciudades. Uno de los músicos alemanes, de una orquesta amiga tuvo muchas ganas de probar un trombón. Lo pidió prestado de los polacos y sopló con mucha fuerza. El trombón no emitió ningún sonido. ¿Cómo es posible? ¡el polaco lo ha tocado! El músico se enojó y echó el instrumento obstinado debajo de las ruedas de un autocar. Para la sorpresa de todos el trombón, que por lo visto temía tener que quedarse en un país extranjero, se salvó y aún le sirvió a su propietario.

El director por su camino, la orquesta – por el suyo

En el cementerio de Rakowice en Cracovia, cerca de la tumba de Jan Matejko se celebraba un funeral durante el cual tocaba la orquesta minera. Tocaba con tanto afán y pasión que en un cruce de callejones el director giró hacia un lado y la orquesta hacia el otro. Mientras el director escuchaba la música no sospechaba nada. Pero cuando dejó de sonar la marcha se dio cuenta de que la única orquesta que quizá estuviese guiando era una de fantasmas.

Kopalnia Soli "Wieliczka"Juntos y alegres

No será exagerado constatar que la Representativa Orquesta de Viento de la Mina de Sal “Wieliczka” es una gran familia, o por lo menos un grupo de buenos amigos, compañeros y compañeras, quienes no lo son únicamente durante las pruebas y los conciertos. Es ya una tradición que la orquesta toque en las bodas de los músicos y de sus hijos. También los encuentros navideños ya se han adquirido el rango de una tradición. Y si hablamos de la Navidad… antes de la guerra los miembros de la banda pedían prestado un carro de los topógrafos de Barycz. El carró con los músicos a bordo viajaba por las casas de las personas prominentes de la mina – se tocaban villancicos al director y a los jefes.

A.D. 1989

El 3 de mayo de 1989, para conmemorar la prohibida fiesta de la Constitución, la “Solidaridad” organizó un desfile de los abanderados desde Wawel hasta la Tumba del soldado desconocido. Una tras una las orquestas se negaban a participar, por miedo al posible acoso, o por otras razones. Basta decir que los músicos de Wieliczka no fallaron. Marchando por la calle Grodzka la orquesta minera tocaba “Mientras suene en Wawel la campana del Rey Sigismundo”, y en la Plaza de Mercado de Cracovia, al lado de la placa conmemorativa del juramento de Kościuszko, la “Marcha de Bartosze”, finalmente a los pies de la Tumba del soldado desconocido “La primera brigada”. Los cracoviano no escondían sus emociones y se secaban las lágrimas.




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